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jueves, 12 de julio de 2012

El arte de la argumentación: etimología, historia y sentido

El secreto de las palabras se esconde, muchas veces, en su historia. Quién podría sospechar que argumentar está conectada en su etimología con la palabra plata (argentum, en latín). El parentesco se debe a que la plata y la argunentación comparten una misma propiedad: la claridad. Argumentar es, de algún modo, poner en claro toda una visión, sacar a la luz un razonamiento mental.

Había que empezar la entrada pisando fuerte para despedazar de una vez por todas el mito de que el arte de la argumentación es, en el fondo, un problema de escritura. No. El género natural de la argumentación es el ensayo y los ensayos no sólo se escriben: se elaboran.

Montaigne
(1533-1592)
La historia del ensayo, como género, también nos ayuda a entender  las reglas de este tipo de discurso. El ensayo es hijo de la tradición intelectual inglesa y francesa. Por parte de padre, tiene a John Locke y a Francis Bacon, como principales progenitores. Por parte de madre, será Montaigne su principal semilla. Y esa confluencia es interesante, pues de la tradición anglosajona toma su rigor científico, su vocación por la demostración y el empirismo. Y del talento francés hereda su originalidad y su necesidad de defender el punto de vista personal.
John Locke
(1632-1704)





Así que el ensayo es hijo de la ciencia inglesa y del individualismo francés y es el género por antonomasia de toda la civilización occidental desde el siglo XVI hasta nuestros días.


Porque el ensayo, lo que se propone en el fondo, es hacer de lo subjetivo algo objetivo. Osea, demostrar que la visión personal de quien lo escribe debe ser aceptada racionalmente por todos. Por eso el ensayo tiene como principal propósito convencer a lo demás, persuadirlos. Pero no lo hace con la fuerza de las balas o con el embrujo de la fe. Sus armas son los argumentos y éstos están compuestos de palabras, de lógica y de datos.

Aguas! Ensayos hay de muchos tipos. Desde el ensayo literario de Octavio Paz hasta el ensayo divulgativo de Nicholas Carr o el ensayo científico ligado a la investigación. En la materia estamos trabajando un ensayo crítico y académico, más o menos lo que los anglos llaman un "paper". Y su propósito es defender una "tesis", osea, una visión personal sobre un "tema" de relevancia académica.

Y hasta aquí el repaso reflexivo. En la próxima entrada le daremos de lleno a la faena misma de elaborar un ensayo.


martes, 10 de julio de 2012

El arte de la argumentación

Tempus fugit, decían los latinos... osea, el tiempo vuela, se esfuma como la espuma. Y me pongo así de existencialista porque casi sin notarlo ya estamos en el corazón del curso, el segundo parcial. En él debemos aumentar el ritmo de trabajo (ijijij, confío en que los alumnos no lean esto, pues ya me han confesado que andan exhaustos y casi no duermen de tanta tarea). Porque además del desarrollo de sus blog deben empezar a escribir un ensayo académico argumentativo, que no es poca cosa.

Así que argumentación, argumento, argumentar... será la tonada de nuestro mantra del segundo parcial. Pero, ¿qué es eso de argumentar?

Pensé en eso durante años y hoy les dí a los alumnos mi propia definíción. Argumentar es hacer "objetivo" lo "subjetivo". Osea, hacer que mi punto de vista personal pueda ser aceptado racionalmente por cualquier persona, incluso si  no está deacuerdo conmigo.

Por ejemplo, no estoy de acuerdo con Nicholas Carr cuando defiende que la internet nos está volviendo más estúpidos (bueno, él dice "superficiales"). Pero la forma que tiene de redactarlo y la investigación con la que respalda sus juicios me obligan a aceptar racionalmente que es posible que tenga razón. No estoy de acuerdo, pero racionalmente es aceptable.

Contraportada de Superficiales ( Nicholas Carr, 2011)

Porque hay textos de opinión, donde simplemente cada quien expresa su forma de ver las cosas. Y textos científicos, que explican un conocimiento. El arte de la argumentación, en cambio, reside en una mezcla de ambos. Hay una "opinión", en el sentido de que hay "algo" de lo que se quiere convencer al lector (en la jerga lo llamamos "tesis"). Pero no se le convence con una pistola, ni tampoco se le obliga a un acto de fe. Hay que "probar" de algún modo que ese "algo" es verdad. Hay que hacerlo, por tanto, "objetivo".

La argumentación, por ello, nace de las montañas de la subjetividad, pero fluye hacia el mar de lo objetivo. Es solitaria en su origen pero tiene vocación de masas.

Ojo, porque opinión tenemos todos. Pero capacidad para argumentarla.... y argumentarla bien sólo tiene mi esposa (que siempre me gana en todas las discusiones, chin!!) y los buenos pensadores. Sí, porque el arte de la argumentación está muy relacionado con el arte del pensamiento.

Y el mejor ejemplo son las numerosas falacias en las que incurrimos cada día cuando pensamos o hablamos con los demás. Sirva, como ejemplo, esta pequeña lluvia:
- Generalización apresurada
- Causa falsa
- Falacia de autoridad
- Pendiente resbaladiza
- Non sequitur
- Polarización

Mañana dedicaremos la sesión de clase a trabajar nuestro pensamiento, a afilar nuestros colmillos argumentativos. ¿Seremos capaces de, en tan pocos días, dar un salto de calidad en la argumentación de los ensayos? Empieza, pues, el reto más sofisticado del curso.